
ANDRÉS SEGOVIA · VIDA Y TRAYECTORIA
Biografía de Andrés Segovia
Vida y trayectoria de Andrés Segovia (Linares, 1893 – Madrid, 1987).
SÍNTESIS BIOGRÁFICA
Datos biográficos
ANDRÉS SEGOVIA nace en Linares (Jaén) el 21 de febrero de 1893. Junto a su casa natal existía un establecimiento de guitarras, y aludiendo a esta circunstancia, el maestro nos dice: «Había cerca de mi casa una guitarrería, y los melódicos efluvios de la guitarra acariciaron mi cuna. ¿Y quién sabe?»…
Fue bautizado en Jaén, pasando los primeros años de su niñez en Villacarrillo, donde cursó estudios de primera enseñanza. En 1903 se traslada su familia a Granada, y en esta ciudad realiza sus estudios de Bachillerato. La guitarra le cautiva, y en la bella capital granadina se aviva intensamente su vocación musical y elige la guitarra, porque, a pesar de las manos populares en que había caído, conserva su sonido melancólico y su riqueza expresiva.

A la edad de nueve años comienza su unión con la guitarra, y al no encontrar profesores de este instrumento, inicia su autoenseñanza. Y dijo para sí: «En adelante seré mi maestro y mi discípulo». Pero el maestro va a ser severo y exigente, no haciendo la más mínima concesión al abandono y a la rutina, sometiéndole a un trabajo agotador. El discípulo va a tener una voluntad inquebrantable, y su vocación tal ímpetu que habrá de realizar el milagro de mantenerlo joven y lúcido toda su vida.
A pesar de sus pocos años, descubre las posibilidades del instrumento, manifestando su sensibilidad en cuanto al fenómeno expresivo de la música y aplicando sus conocimientos musicales previamente al estudio de la guitarra. En este propósito de realización, sin medios que le auxilien, es de reconocer la traza de genialidad, ya que no se conocen ejemplos de músicos que a esta edad se hayan propuesto dotar al instrumento de una técnica par a la de aquellos otros que han evolucionado en el curso de los siglos.
En 1910 dio su primer recital en Granada. Tuvo como escenario el Salón del Centro Artístico. Dicho recital fue el punto de partida de su carrera. Al leer la crítica, de contenido muy alentador, experimentó una inefable emoción. Él nos traduce su impacto y reacción con estas palabras: «Sentí como si un nuevo mundo se abriese ante mí. Pisé fuerte y eché a andar».

La mayor dificultad que encontró al comienzo de su carrera fue el repertorio tan exiguo que tenía la guitarra; pero ello no impidió poner en juego una voluntad insobornable con miras a incrementarlo en el futuro.
Durante los años 1911 y 1912 ofrece varios recitales en Córdoba, Sevilla, Cádiz, Jerez de la Frontera, Huelva, Jaén y Granada. En 1913 hizo su presentación en Madrid, actuando en el Ateneo. En 1914 realiza una densa «tournée» por Andalucía, y en 1915 ofrece varios conciertos en Valencia y Barcelona. Sus actuaciones en la Ciudad Condal culminan con un extraordinario concierto en el Palau de la Música Catalana. Su guitarra es oída sin dificultad en los lugares más apartados de esta gran sala. Este hecho logra alcanzar una de sus principales metas: el público filarmónico de las amplias salas de conciertos podría gozar, en lo sucesivo, de las altas calidades de la guitarra. En el período comprendido entre 1916 y 1919 efectúa largas «tournées» por España, llevando su guitarra a muchas capitales de provincias y ciudades importantes. También actuó con frecuencia en Madrid.
En 1920, por primera vez, se desplaza al extranjero. Embarca en Cádiz con rumbo a Buenos Aires. En la capital argentina tienen lugar varios conciertos que causan la admiración del público. También en Montevideo. Regresa a España, y en 1921 vuelve a dichos países hispanoamericanos. Sus conciertos son numerosos, ya que no sólo visita las capitales sino también las poblaciones más destacadas. En 1923 se desplaza a Cuba y Méjico, donde se repiten los éxitos, que cada vez son más clamorosos.
En 1924 triunfa en París, en un concierto memorable que es ofrecido en la Sala del Conservatorio. Manuel de Falla, Miguel de Unamuno, * Albert Roussel, Roger Ducasse, Joaquín Nin asistieron a este concierto, los que fueron invitados por Madame Debussy a ocupar su palco. Segovia interpretó por primera vez en París, en este concierto, el «Homenaje a Debussy», obra escrita para guitarra por Manuel de Falla. Este éxito irradia a toda Europa, iniciándose sus primeros conciertos durante el período 1924-1927 en las capitales y ciudades importantes de Suiza, Alemania, Austria, Países Escandinavos, Inglaterra, Dinamarca, Italia, Bélgica, Holanda…, conciertos que se repiten año tras año. Ello le obliga a fijar su residencia en Suiza, para mayor facilidad de sus desplazamientos por el continente europeo.
* Unamuno se encontraba exiliado en París.
Sus debuts de París y Berlín le hicieron una figura internacional, si bien su reputación, tiempo después, fue más sólida ante la comunidad musical de profesionales, cuyos miembros apreciaron con mayor plenitud el milagro que él había realizado con tan bello y arisco instrumento.
En 1926 inicia sus actuaciones en Moscú y Leningrado, que se repiten en 1927. En 1928 se realiza su primer viaje a América del Norte. Actúa en Nueva York, en el Town Hall, donde logra uno de sus más resonantes éxitos.
A partir de sus diversas actuaciones en este año 1928 en Estados Unidos de América, su guitarra es conocida con mayor amplitud geográfica por continuadas y densas «tournées» que comienza a realizar asiduamente por todos los países del mundo civilizado, alcanzando también sus discos la más amplia difusión.


En su gira internacional de 1929 visita Asia oriental, actuando en Shanghai, Tien-tsin, Hong-Kong y lleva su guitarra a Manila y Japón, ofreciendo conciertos en Tokio, Osaka, Kiote y Kobe. En 1933 visita Indonesia, siendo su guitarra oída en Java, Sumatra y las islas Célebes. En 1936 realiza otro viaje a la Unión Soviética, ofreciendo conciertos en Moscú, Leningrado, Kiev, Rostov y Odesa.
Hemos de señalar tres hechos importantes que se manifiestan en los años 1935, 1939 y 1941. El primero (1935) su estreno en París de la austera CHACONA, de Juan Sebastián Bach, por él transcrita, cuya interpretación en la guitarra alcanza uno de sus más clamorosos triunfos por merecer el pleno reconocimiento de su maestría por parte de los compositores y críticos más severos. El segundo (1939) el estreno en Montevideo (primera audición en el mundo) del «CONCIERTO EN RE PARA GUITARRA Y ORQUESTA» del compositor Mario Castelnuovo-Tedesco. El tercero (1941), el estreno, también en Montevideo, en su primera audición mundial, del delicioso «CONCIERTO DEL SUR PARA GUITARRA Y ORQUESTA» del compositor Manuel Ponce. Dichos conciertos, escritos expresamente para él, le fueron dedicados por sus respectivos autores, actuando en ambos como solista en la orquesta del SODRE. Los indicados hechos, por su trascendencia, fueron para Segovia justificados motivos para sentir satisfacciones y para la guitarra una confirmación de su calidad expresiva como instrumento orquestal.
Durante estos últimos años, Segovia ha ampliado su repertorio, no sólo por las nuevas obras que le aportan los compositores, sino también por las obras antiguas escritas para otros instrumentos y que han sido transcritas por él para la guitarra, logrando con éxito la incorporación de nuevas partituras a sus programas de conciertos.
En el período 1940-1943, con motivo de la II Guerra Mundial (1939-1945), sus actividades artísticas se concentran en América del Sur, fijando provisionalmente su residencia en Montevideo. En dichos años actúa reiteradas veces en las capitales y ciudades importantes de Uruguay, Argentina, Brasil, Venezuela, Colombia, Bolivia, Perú, Chile…, y en diversos países de América Central. También visita México y Puerto Rico. A finales de 1943 reanuda sus actuaciones en América del Norte, cuyos densos y largos itinerarios señalan su presencia en las principales salas de conciertos de las grandes ciudades de Estados Unidos y Canadá.
Al terminar el conflicto bélico, sus itinerarios vuelven a ampliarse, incluyendo todos los continentes, si bien son los países europeos y norteamericanos donde sus «tournées» se realizan en todos los años sucesivos. Estas «tournées» son las más numerosas en ciudades visitadas y en conciertos programados.
En 1947 visita África del Norte, actuando en las capitales más importantes. En 1948 ofrece varios conciertos en Egipto y en 1951 visita Israel, siendo quince los conciertos que tienen lugar en Tel-Aviv, Jerusalén y otras ciudades.
En 1952 regresa a España, y en el mes de junio interviene en el I Festival de Música y Danza de la ciudad de Granada, celebrándose sus conciertos en el Teatro Isabel la Católica. Desde este año, todos los recitales ofrecidos en su patria son de carácter benéfico. Las ciudades beneficiarias son, entre otras, Madrid, Granada, Pollensa, Pamplona, Alicante, Segovia, Cádiz, Jaén, Villacarrillo, Linares… En algunas de estas ciudades sus conciertos se repiten, y especialmente en Linares, su ciudad natal, han sido cinco los realizados con diversos fines benéficos.
En 1954 viaja a Islandia y su guitarra es oída en Reykjavik. Se desplaza en 1956 a África del Sur, actuando en Ciudad del Cabo, Johannesburg y Durban. En 1959 realiza una nueva gira en Japón, y en 1961 visita Australia, celebrándose sus recitales en Melbourne, Perth, Hobart, Sidney, Wollongong y Adelaida.
El período de su mayor actividad artística comprende los años 1924 a 1961. Hemos de indicar que para poder llevar a cabo sus amplias «tournées» ha tenido que utilizar en sus viajes, en determinados años de este denso período, ciento doce aviones, logrando la cifra media anual de conciertos más elevada, que señala 93 conciertos-año.
A partir de 1962 limita sus actuaciones a Europa y América del Norte (Estados Unidos y Canadá), si bien en los años que a continuación indicamos los reanuda en otros lugares.
En 1964 vuelve a Australia y después de su gira de conciertos por este país visita Nueva Zelanda, ofreciendo, en la Isla Norte, conciertos en Auckland, Hamilton y Wellington, y, en la Isla Sur, en Christchurch. En 1979 se desplaza a América del Sur, actuando en Buenos Aires, Montevideo y Santiago de Chile. En 1980 y 1982 repite sus actuaciones en Japón, actuando en Tokio y en diversas ciudades.

En noviembre de 1985, durante su gira por Italia, S.S. el Papa le concede una audiencia, a la que concurre acompañado de su esposa Emilia y su hijo Carlos Andrés. Después de asistir a la misa privada que el Papa celebra todos los días, a las siete de la mañana, interpretó para él un «alegretto» de Haendel. Juan Pablo II, bendiciéndole a él y a su guitarra, le dijo: «Siga tocando, hijo mío, para mayor gloria de Dios».
En 1986, durante los meses de febrero, marzo y primera quincena de abril realiza por América del Norte su acostumbrada «tournée», densa en conciertos, visitando diversas ciudades de Estados Unidos. Regresa a España en el mes de abril, y en este mismo mes se desplaza a Londres. El día 26 tiene lugar un concierto en el Wigmore Hall, conmemorativo del 60 aniversario de su primer recital en la capital londinense. Durante la celebración del concierto le fue impuesta la Medalla de Oro de la Real Sociedad Filarmónica de Londres, concedida por unanimidad de sus miembros, preciado galardón que sólo puede ser otorgado cuando exista dicha unanimidad. En el mes de julio visita, por segunda vez en este año, Estados Unidos de América. Durante los días 16 al 26 del indicado mes ofrece Master Classes en la Universidad de California. Regresa a España y comienza a preparar su nuevo programa de conciertos para su «tournée» europea. En octubre y noviembre visita, una vez más, el Reino Unido, actuando en Londres y en diversas poblaciones de este país.
El 21 de febrero de 1987 cumple 94 años de edad. Es un número elevado, pero no hay aniversario que arrebate al maestro su juventud. Pocos días después de esta efemérides realiza nueva gira por Estados Unidos de América. Ofrece Master Classes en Manhattan School of Music de Nueva York, y el día 12 de marzo es investido Doctor «honoris causa» de dicha institución. Desarrolla su actividad artística de esta «tournée» en Minneapolis, Detroit, Chicago, Eugene (Oregón), Los Angeles y Miami.
Su concierto en esta ciudad de Florida se celebró en el Miami Beach Theatre of the Perfoming Arts, el día 4 de abril. Este concierto, desgraciadamente, sería el postrero de su vida. En dicho día recibe la Medalla de Oro de la ciudad de Miami. El maestro ya se siente enfermo y marcha a Nueva York con el deseo de realizar el concierto que debía cerrar su gira de 1987 por este país. Una arritmia cardíaca obliga a que tenga que ser ingresado el día 6 en el Cabrini Medical Center, donde permanece hasta el día 19. Ello motiva la necesidad de ser suspendido el acto de su investidura como Doctor «honoris causa» de la Universidad de Maryland, previsto para el día 8 de abril. Su proceso de recuperación es favorable, y durante su estancia en la clínica ruega al doctor que le asiste le permita su salida con el fin de poder actuar el día 11 en el Carnegie Hall de Nueva York. El maestro, a pesar de su paulatina mejoría, precisa aún permanencia hospitalaria, y aunque el enfermo promete a su médico regresar a la clínica una vez terminado el concierto, no es autorizado. Su actuación tiene que ser suspendida, sintiéndose Andrés Segovia muy pesaroso por no poder cumplir su compromiso a pesar de ser causa de fuerza mayor.
Recuperado de su irregularidad circulatoria, pasa unos días en el Hotel Westbury. El 27 de abril regresa a España acompañado de su esposa Emilia, la que desde el primer momento de conocer su indisposición permanece junto a él. Ya en su hogar, recibiendo los máximos cuidados, continúa favorablemente su recuperación. A mediados de mayo reanuda sus ensayos diarios y comienza a preparar su nuevo programa que habría de interpretar durante su acostumbrada gira por Europa.
En la mañana del día 3 de junio, por insuficiencia cardíaca, le sorprende la muerte pocas horas después de haber pulsado por última vez la guitarra, su amado instrumento. Muere con plena lucidez, abrazado por su esposa, Emilia, y su hijo Carlos Andrés, en su domicilio de Madrid, Avenida Concha Espina, número 53.
La triste noticia se difunde por el mundo a las pocas horas de ocurrir el fatal desenlace. Los testimonios de pesar son innumerables. Los medios de difusión: prensa, radio, televisión, al dar a conocer su fallecimiento, ensalzan su figura, dedicándole páginas y emisiones especiales.
A primera hora de la mañana del día 4 se instala la capilla ardiente en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Este mismo día, embalsamado su cadáver, es enterrado provisionalmente en el Cementerio de San Isidro de Madrid. En su día será trasladado a Linares, su ciudad natal, donde permanecerá definitivamente, por haber sido ésta su voluntad.
Los datos que anteriormente hemos consignado en esta síntesis biográfica revelan con claridad la constante laboriosidad de Andrés Segovia, que ha permanecido activo hasta el día anterior al de su muerte, y su aceptación universal como artista único en su género. El nos ha dejado en el curso de su larga vida una profunda huella dimanante de su obra ingente, que perdurará siempre, quedando su nombre grabado en la Historia de la Música y en el corazón de tantos millares de personas que han gozado con su arte y con la irradiación de sus altas calidades humanas.
Digo, y no creo blasfemar, que renováis, a vuestra manera, el milagro evangélico de la multiplicación de los panes. Pues lograr, como lo hacéis de una humilde guitarra, todas las sonoridades, la brillantez, el movimiento, la variedad de matices, los efectos de vigor y de sentimiento de una orquesta completa, no es menos prodigioso que alimentar con cuatro panes a millares de galileos hambrientos. La Edad Media os hubiera quemado como a un brujo, a menos veneraros como a un santo; menos fanática, nuestra época se contenta con admiraros, como lo hace profundamente impresionado, vuestro MAX NORDAU.
Escrito por Max Nordau en el Álbum de Recuerdos de Andrés Segovia. 1917.
SU OBRA
Dimensión y alcance de su obra
La vida de Andrés Segovia descubre la realización de siete tareas trascendentes para el porvenir y prestigio de la guitarra y el suyo propio. Ellas constituyen una obra ingente que condensamos en los siguientes apartados:
a) Rescatar la guitarra de su cautiverio folklórico, no porque tal condición fuese repudiable, sino porque las calidades de tan bello instrumento la hacían digna de nivel artístico más elevado. A medida que Andrés Segovia avanza en edad, va descubriendo más posibilidades en este poético instrumento y dedica todo afán a revelarlas a compositores, críticos y público, logrando alta calidad artística gracias al empleo de la variedad de sus timbres y el buen hacer de las manos del artista.
b) Segovia ha superado toda clase de prejuicios, mantenidos especialmente por los propios guitarristas —Sor, Giuliani, Tárrega y los discípulos de todos ellos—, que consideraban la guitarra como instrumento sólo apto para las audiciones íntimas y de reducidos círculos. Segovia la ha llevado a las más amplias salas de conciertos y auditorios de capacidad para cuatro mil y cinco mil personas, dando así la razón a la frase que Strawinsky profirió después de oírla en uno de esos vastos espacios: «Andrés, su guitarra no suena fuerte, sino lejos».
c) En la época en que Segovia comienza su carrera, la guitarra sólo disponía de un menguado repertorio confinado a composiciones de guitarristas. Entre ellos, los más notorios fueron Fernando Sor, Mauro Giuliani y Francisco Tárrega, si bien las composiciones de este último fueron breves, aunque de fina sensibilidad. Para ampliar su repertorio era necesario que los compositores no guitarristas escribiesen para este instrumento, dándose la circunstancia desfavorable de que la guitarra no había sido nunca ampliamente descrita en los tratados de instrumentación, y ello contribuía a que los compositores encontrasen dificultades a la hora de escribir para ella. La guitarra estaba encerrada en un círculo vicioso: no había compositores porque no existían guitarristas, y viceversa. Segovia les hace un llamamiento y se pone a su servicio para ser piloto en la complicada técnica guitarrística. El primero que acudió a su solicitud fue Federico Moreno Torroba; a continuación, Joaquín Turina y Albert Roussel; más tarde, Mario Castelnuovo-Tedesco, Manuel Ponce, Héctor Villalobos, Hans Haug, Federico Mompou, Alexandre Tansmann, Ciryl Scott, Joaquín Rodrigo, André Jolivet, Jacques Ibert, Oscar Esplá, Juan Manén, Ernesto Halffter, Vicente Asensio y otros muchos. Todos estos compositores han contribuido al incremento de su inicial repertorio. Su labor incesante de colaboración en esta tarea ha cosechado copiosos frutos, que tanta repercusión favorable han tenido para el presente de la guitarra y tendrán para su futuro.
d) Ha sido importante su labor de estudio sobre los vihuelistas españoles y laudistas extranjeros —alemanes, ingleses, italianos, franceses…—, ayudado por las afortunadas investigaciones de musicólogos profesionales. También han sido numerosas sus transcripciones de piezas para clavecín, violín, laúd, etc. Su alegría fue intensa al hallar en Alemania, publicadas por Hans Dragober Brugger, la magnífica colección de obras para laúd de Juan Sebastián Bach. Ha aportado al repertorio de la guitarra alrededor de trescientas obras: transcripciones, composiciones de maestros sinfónicos, y hallazgos de piezas interesantes de Giuliani, Sor, Carulli y otros.
e) Ha viajado intensamente por el ancho mundo, llevando su arte a casi todos los países para mostrar a los públicos amantes de la música la belleza y poesía de la guitarra, con verdaderos éxitos para su instrumento y para él. Su vida artística se ha desarrollado en forma de una línea ascendente sin retrocesos ni caídas. Sus conciertos comenzaron en España en 1910, y justo es decir que abolió en su favor el cruel proverbio de que «nadie es profeta en su tierra». A partir del año 1920, los teatros y salas de conciertos esparcidos por el mundo se han llenado de oyentes. La rica y vibrante sonoridad que produce Segovia, el mágico poder atrayente del instrumento cuando lo tocan sus manos y la intimidad de su expresión ha inducido a muchos no sólo al placer de escucharle, sino también entregarse al estudio de tan bello instrumento. Ejemplo sorprendente es el entusiasmo juvenil que despierta en todos los países: por estadística oficial hay más de cuatro millones de estudiantes japoneses de ambos sexos. Asimismo, ha grabado más de doscientas obras en discos que han llegado a los lugares más distintos y distantes.
f) Ha elevado definitivamente la guitarra al rango de nobleza instrumental, llevándola como solista a las orquestas más importantes de Europa, las dos Américas y el Oriente, con las primeras obras para guitarra y orquesta compuestas hoy —y dedicadas a él— por los compositores Mario Castelnuovo-Tedesco, Manuel Ponce, Hans Haug, Joaquín Rodrigo, etc.
g) Ha influido en las autoridades de gran número de Conservatorios, Universidades y Academias de Música del mundo, a fin de que se inaugurase en ellos la enseñanza de la guitarra al mismo nivel que el piano, violín, cello, etc., dando lugar a que surjan numerosos cultivadores no sólo aptos para conciertos, sino también para la pedagogía del instrumento, en vista de lo cual procedió a dar clases magistrales en los siguientes lugares: Universidad of Southern California, en Los Ángeles; Universidad de California, en Berkeley; The School of Arts of North California; Academia Musicale Chigiana, en Siena; «Música en Compostela», en Santiago; Conservatorio de Ginebra, en Suiza; Fundación Manuel de Falla, en Granada; Manhattan School of Music, en Nueva York, y ha sido invitado a título excepcional, en el mes de abril de 1982, a explicar sus clases en el «Metropolitan Museum of Arts» de la ciudad neoyorquina.
Sus esfuerzos han dado abundantes frutos, ya que muchos discípulos suyos son artistas itinerantes, que difunden por el mundo las altas calidades de la guitarra, y otros que realizan una amplia y eficaz misión pedagógica. Esta labor garantiza un esplendoroso futuro de la guitarra, que ha sido uno de sus mayores anhelos.
Larga y ancha —como él nos ha dicho— ha sido su vida. Pero a su extensión en el tiempo se une la fertilidad de su obra: doble motivo de alabanza a Dios.
El mayor libertador es aquel que abre al espíritu humano continentes nuevos, el Colón del espíritu que descubre a todo hombre Perúes y Méjicos donde acampar. Esto es lo que ha sido toda su vida nuestro gran compatriota Andrés Segovia: es descubridor para miles y millones de hombres de nuevos continentes del espíritu donde ejercer su libertad. Y lo punzante y hondo de su obra está precisamente en que, por la magia de su arte, la libertad que ha regalado a las multitudes está amasada de su propia esclavitud. Que ser esclavo no es incompatible con ser libre; antes bien, no es fácil que un hombre sea del todo libre si Dios no le ha concedido un amo grande de veras, a quien sacrificar su libertad.
Salvador de Madariaga. Final de la dedicatoria a Andrés Segovia de su libro «Cosas y Gentes».
Sobre esta biografía
Esta síntesis biográfica de Andrés Segovia fue realizada por D. Alberto López Poveda, estudioso del maestro y artífice de la conservación y difusión de su legado, base de los fondos que hoy custodia la Fundación Andrés Segovia en Linares.

